El mercado inmobiliario comienza a reactivarse. Poco a poco empiezan a verse esos brotes verdes auténticos, tal y como demuestran estudios y alguna que otra investigación de mercado que se está difundiendo a través de medios. Esta es una señal muy buena, al igual que lo es que también está creciendo el número de personas que apuesta por la instalación de bombillas de bajo consumo en sus viviendas para ahorrar. Ya se trata de casas de lujo o pisos y apartamentos de calidad media, todo el mundo se está rindiendo a la evidencia: cambiar las bombillas pueden ayudarnos a reducir el coste de la factura de la luz.

Si utilizamos bombillas de bajo consumo en nuestro hogar o en nuestra oficina, ya sea en lámparas tradicionales o en bombillas de techo, siempre va a suponer un ahorro importante en la factura de la luz y el gasto energético que ello supone para nuestro bolsillo o empresa. Contar con un buen plan de ahorro siempre es interesante y más todavía si tenemos en cuenta el momento económico que atraviesa el país que siempre, y aunque por mucho que nos peleemos siempre termina por afectarnos en mayor o menor medida. Lámparas, flexos y otros accesorios y sistemas de iluminación que cuentan con bombillas de bajo consumo o bombillas LED puede suponer un ahorro importante en la factura de la luz independientemente de la compañía con la que trabajemos y la cual nos provee de servicios de energía a nuestro hogar u oficina.


Lamparas eficientes

La verdad es que no nos damos cuenta pero el consumo de iluminación medio en una residencia habitual es de entre el 10 y el 20% de la factura eléctrica total del inmueble. Ni qué decir tiene, que en caso de mansiones, villas y casas de lujo, por su mayor tamaño, esta proporción es aún mayor. Es por eso que cada vez es más frecuente encontrar personas que cambian de las bombillas de toda la vida a las de bajo consumo: ¡Este acto puede permitirnos ahorrar hasta un 80% de electricidad!

Si lo pensamos de otra forma, si un hogar ahorra hasta un 70 u 80% en el gasto energético que suponen las bombillas de bajo consumo en todas las lámparas del lugar, y multiplicamos eso por los millones de hogares, oficinas y locales que disponen de este tipo de bombillas, el ahorro en el consumo eléctrico nacional es tremendamente importante, por tanto, el medio ambiente también verá reflejado este ahorro en forma de conservar la naturaleza y no tener que disponer de un servicio que, además de ser caro y tener un precio elevado, perjudica al medio ambiente.

Las bondades no solo son económicas, con ese considerable y muy positivo ahorro, mejorando el presupuesto familiar. También a nivel de salud se pueden ver mejoras. Y es que la iluminación artificial y la potencia que usamos suele además afectarnos en cuanto a confort en el hogar. Así, el simple acto de acudir a la tienda y comprar estas nuevas bombillas de bajo consumo puede ser muy beneficioso para nuestra vida y notaremos pronto el efecto.

Para ahorrar es importante tener en cuenta cuáles son las lámparas que más pueden convenirnos. Existen varios tipos de bombillas de bajo consumo para que podamos elegir mejor.

La bombilla más común es la bombilla incandescente, que contiene un filamento incandescente por el que corre la electricidad provocando que se caliente a una alta temperatura, y así emita luz. Este tipo de bombilla se considera muy poco eficiente, en primer lugar porque desperdicia aproximadamente el 95% de la energía que utiliza, en forma de calor, y en segundo lugar, porque su vida útil, unas 1.000 horas, es muy corta, lo que supone una generación de residuos que se debería de evitar.


  1. Lámparas de bajo consumo

    Lámparas de bajo consumo, que son fluorescentes compactas y con las que ahorramos hasta un 80% frente a las convencionales. Además tienen una vida mucho más larga. Llegan a durar hasta ocho veces más.

    Una alternativa limpia a la bombilla incandescente es la bombilla CFL, o fluorescente de bajo consumo. Este tipo de lámpara es una variante de los tubos fluorescentes que tenemos en nuestras cocinas. Las bombillas CFL salieron al mercado a un precio muy elevado en los años 80, pero los avances en su producción han hecho posible que hoy en día las podamos adquirir por unos 2 euros.


    A pesar de su precio, algo más elevado, las lámparas CFL suponen un ahorro de energía y de dinero. Consumen un 75% de energía menos que las lámparas incandescentes tradicionales ya que su sistema de alumbrado, más eficiente, produce la misma cantidad de luz con 11 vatios que una bombilla incandescente con 60.

    Por último, las bombillas fluorescentes tienen una vida útil de entre 7.000 y 12.000 horas, comparado con las 1.000 horas dela bombilla incandescente tradicional.


  2. Tubos fluorescentes

    Tubos fluorescentes de alta eficiencia y bajo consumo. En este caso se ahorra hasta un 22%, con balastro electrónico.



  3. Leds

    Leds. Son lámparas de consumo muy bajo. Como en el caso de las primeras, son de larga duración. Es decir, tardan en romperse, por lo que hay que tenerlo en cuenta.

    La bombilla LED que significa en inglés "diodos emisores de luz" son las más novedosas y también las de mayor eficiencia energética. Es un tipo de bombilla que no se calienta, lo que permite un ahorro de energía de aproximadamente el 80% del gasto de una bombilla incandescente y que tienen una vida útil de unas 25.000 horas, lo que significa que dura años.


    El precio de estas bombillas es algo mayor que el de las bombillas tradicionales, pero, otra vez, son un ahorro en el consumo a largo plazo. En cuanto a la eficiencia energética, el Instituto norteamericano de Políticas de la Tierra, dedicado a promover el desarrollo sostenible, calcula que la sustitución de las bombillas tradicionales por otras de bajo consumo en todo el mundo permitiría el cierre de más de 270 centrales eléctricas de carbón de 500 megavatios (MW).

Las oficinas también optan por las bombillas Led para ahorrar energía


Bombillas Led Oficinas

Tanto en los edificios como en varios espacios de trabajo, las bombillas Led parecen ser la solución al ahorro de la factura de la luz, ya que en estos espacios la utilización de la electricidad no se cuida como lo hacemos en nuestros hogares.

Junto a otros artefactos, el consumo de energía en espacio de trabajo es enorme; y cuando llega la factura a pagar, los encargados de hacerlo notan este crecimiento significativo. Por eso, una de las maneras de ahorrar algo de luz es cambiando las lámparas incandescentes que siempre hemos utilizado por las bombillas de tipo Led, que además de ser de bajo consumo también nos ofrecen una iluminación adecuada para las tareas de oficinas convencionales que realizan quienes pertenezcan a ella. Por supuesto que también, es necesario que tomemos conciencia sobre la utilización de la energía, y cambiar algunos malos hábitos a los que nos hemos acostumbrado.